Última actualización: 16/01/2026

En el vertiginoso mundo de la tecnología, pocas empresas han apostado tan fuerte por una visión de futuro como Meta con su incursión en el metaverso. Sin embargo, incluso las apuestas más ambiciosas pueden toparse con la cruda realidad. La reciente noticia del cierre de Horizon Workrooms, el espacio de trabajo virtual que Mark Zuckerberg presentó personalmente como la piedra angular de la colaboración empresarial en el metaverso, no es solo un titular más; es un síntoma, una lección y, quizás, el primer gran epitafio para una parte específica de esa grandiosa visión.
Dos meses antes de que Facebook se rebautizara como «Meta», en un intento por señalar su compromiso con una nueva era digital, Zuckerberg nos introdujo a Horizon Workrooms. Lo vendió como el futuro de la oficina, un lugar donde los equipos podrían reunirse, colaborar y crear en un entorno inmersivo de realidad virtual, trascendiendo las barreras físicas. Hoy, esa promesa se desvanece con el anuncio de que dejará de ser una aplicación independiente a partir de febrero del próximo año. «Meta ha tomado la decisión de descontinuar Workrooms como una aplicación independiente», reza el comunicado, una frase escueta que esconde la magnitud de un experimento fallido y las implicaciones para el futuro del metaverso tal como lo concibe la compañía.
El Nacimiento de una Visión Ambiciosa: Horizon Workrooms y el Metaverso

Para entender la relevancia de este cierre, debemos retroceder a agosto de 2021. En aquel momento, la pandemia global había normalizado el trabajo remoto y las herramientas de colaboración en línea. Mark Zuckerberg, con la convicción que lo caracteriza, presentó Workrooms como la solución definitiva a la «fatiga de Zoom». La idea era simple pero revolucionaria: en lugar de verse en cuadrículas 2D, los colegas se encontrarían como avatares personalizados en un entorno 3D simulado, sentados alrededor de una mesa virtual, compartiendo pizarras, documentos y presentaciones como si estuvieran en la misma sala física.
Workrooms no era solo una aplicación; era una declaración de intenciones. Era el primer producto tangible que encarnaba la visión de Meta para el metaverso laboral, un pilar fundamental junto con los mundos sociales como Horizon Worlds. La compañía invirtió miles de millones de dólares en su división Reality Labs, dedicada al desarrollo de hardware y software de realidad virtual y aumentada, con la esperanza de que estos mundos inmersivos se convirtieran en la próxima plataforma computacional, sucediendo al internet móvil.
La promesa era seductora: mayor presencia, interacción más natural, menos distracciones que en una videollamada tradicional. Los usuarios podían usar sus gafas Meta Quest (entonces Oculus Quest) para sumergirse en Workrooms, incluso utilizando el seguimiento de manos para interactuar con el entorno sin necesidad de controladores. Era un vistazo a un futuro donde el teletrabajo no solo era posible, sino potencialmente más enriquecedor.
Las Grietas en la Realidad Virtual: ¿Por qué Horizon Workrooms no despegó?

El cierre de Workrooms no es una sorpresa para muchos observadores de la industria. A pesar de la ambición y la inversión, varios factores convergieron para impedir que el metaverso laboral de Meta echara raíces en el ecosistema empresarial.
1. La Madurez y Accesibilidad de la Tecnología
El primer obstáculo fue el propio hardware. Aunque las gafas Meta Quest 2 y, posteriormente, las Quest Pro, mejoraron significativamente la experiencia VR, seguían siendo dispositivos voluminosos, relativamente caros y, para muchos, incómodos de usar durante períodos prolongados. La idea de pasar horas en una reunión con un casco en la cabeza, sintiendo a veces mareos o la «fatiga VR», no resultó atractiva para la mayoría de los profesionales. La tecnología simplemente no estaba lo suficientemente madura para ofrecer una experiencia fluida y sin fricciones que pudiera reemplazar las soluciones 2D existentes.
2. La Experiencia de Usuario y la Curva de Aprendizaje
Aunque la inmersión era un punto de venta, la experiencia real a menudo dejaba que desear. Los avatares, aunque personalizables, a menudo eran percibidos como caricaturescos, lo que dificultaba tomar en serio una reunión de negocios crucial. La interacción con el entorno virtual, aunque innovadora, tenía una curva de aprendizaje que las empresas no estaban dispuestas a afrontar, especialmente cuando Zoom, Microsoft Teams o Google Meet ofrecían soluciones probadas y fáciles de usar con solo un clic.
- Avatares poco realistas: La falta de fotorrealismo en los avatares limitaba la expresión emocional y la seriedad de las interacciones.
- Fricción técnica: Problemas de conectividad, latencia y la necesidad de un equipo informático potente para una experiencia óptima.
- Aislamiento sensorial: A pesar de la «presencia» virtual, la desconexión del entorno físico real podía generar una sensación de aislamiento para algunos usuarios.
3. El Costo-Beneficio para las Empresas
Implementar Workrooms a escala corporativa implicaba una inversión considerable no solo en hardware (gafas VR para cada empleado) sino también en capacitación y soporte técnico. Las empresas se preguntaban: ¿el aumento de la «presencia» y la «inmersión» justificaba estos costos y la complejidad añadida? La respuesta, en la mayoría de los casos, fue un rotundo no. Las herramientas de videoconferencia tradicionales, aunque carecían de la inmersión 3D, ofrecían una relación costo-beneficio mucho más favorable.
4. La Competencia y la Resistencia al Cambio
Workrooms entró en un mercado ya saturado y dominado por gigantes bien establecidos. Zoom y Microsoft Teams, por nombrar solo dos, no solo ofrecían reuniones virtuales, sino un ecosistema completo de colaboración que incluía chat, intercambio de archivos, gestión de proyectos y una integración perfecta con otras herramientas empresariales. Convencer a las empresas de abandonar estas soluciones probadas por una tecnología emergente y menos madura fue una batalla cuesta arriba.
El Panorama del Metaverso: ¿Un Concepto Muerto o en Evolución?

El fracaso de Horizon Workrooms plantea una pregunta crucial: ¿significa esto el fin del metaverso laboral o incluso del metaverso en general? La respuesta, probablemente, es más matizada.
El metaverso, como concepto, sigue siendo un área de interés para muchas empresas y desarrolladores. Sin embargo, lo que estamos viendo es una clara divergencia entre la visión utópica de un único metaverso interconectado y la realidad de implementaciones más fragmentadas y específicas.
Metaversos Específicos y Aplicaciones Industriales
Mientras que el metaverso de consumo y social de Meta ha luchado por encontrar una tracción masiva, otras formas de metaverso están demostrando un valor tangible. Los «gemelos digitales» en la industria, por ejemplo, donde entornos físicos complejos se replican digitalmente para simulación, mantenimiento y formación, están ganando terreno. Empresas como Siemens o NVIDIA están invirtiendo en metaversos industriales que no buscan reemplazar la oficina, sino optimizar procesos complejos en fábricas, construcción o diseño de productos. Aquí, la inmersión y la simulación 3D ofrecen beneficios claros y cuantificables.
La Realidad Mixta como Puente
El futuro podría no residir en la inmersión total y aislante de la VR pura, sino en la realidad mixta (MR), que combina elementos del mundo real con superposiciones digitales. Dispositivos como las propias Meta Quest Pro, y más aún las próximas Apple Vision Pro, están apostando por esta convergencia, permitiendo a los usuarios interactuar con contenido virtual sin perder el contacto con su entorno físico. Esto podría ser la clave para una colaboración laboral más natural y menos disruptiva.
Mirando al Futuro: Los Aprendizajes de Meta y el Giro hacia la IA
El cierre de Workrooms es un recordatorio de que, incluso con recursos ilimitados, la innovación no siempre sigue un camino lineal. Es un fracaso, sí, pero también una fuente de valiosos aprendizajes para Meta.
Reajuste de Prioridades y el Pivote hacia la IA
No es coincidencia que este anuncio llegue en un momento en que la industria tecnológica está obsesionada con la inteligencia artificial. Meta, al igual que Google y Microsoft, ha reajustado rápidamente sus prioridades, invirtiendo fuertemente en IA generativa. Esto no significa que el metaverso esté completamente abandonado, pero sí que ha cedido su lugar como la principal narrativa de futuro de la compañía. La IA podría, de hecho, ser un componente crucial para hacer que los futuros metaversos sean más inteligentes, accesibles y útiles.
El Futuro del Hardware de VR/AR
A pesar del revés de Workrooms, Meta no ha abandonado el hardware de VR y AR. El lanzamiento de las Meta Quest 3 demuestra un compromiso continuo con el desarrollo de dispositivos más potentes, cómodos y asequibles. La experiencia de Workrooms, y las lecciones aprendidas sobre lo que funciona y lo que no en un entorno de colaboración virtual, seguramente informarán el diseño de futuras aplicaciones y dispositivos. La compañía parece estar enfocándose más en experiencias de «realidad mixta» que permiten a los usuarios seguir conectados a su entorno físico, lo cual podría ser más adecuado para el trabajo.
Quizás el metaverso laboral no consistirá en recrear una oficina virtual en 3D, sino en integrar herramientas de colaboración inmersivas directamente en nuestro entorno de trabajo físico, mejorando lo existente en lugar de intentar reemplazarlo por completo.
Conclusión: Una Lección de Humildad y Adaptación
El ocaso de Horizon Workrooms es más que el fin de una aplicación; es una lección de humildad para una de las empresas tecnológicas más poderosas del mundo. Demuestra que la visión tecnológica, por grandiosa que sea, debe alinearse con la utilidad práctica, la comodidad del usuario y la preparación del mercado.
Meta ha aprendido, a un costo considerable, que construir el «próximo internet» es un maratón, no un sprint, y que no todos los caminos conducen al éxito inmediato. Si bien el metaverso en su conjunto no está muerto, su evolución probablemente será más lenta, más fragmentada y más enfocada en resolver problemas reales con soluciones de realidad mixta y, cada vez más, inteligencia artificial.
El metaverso para el trabajo, tal como lo imaginó Zuckerberg hace apenas dos años, era demasiado ambicioso para su tiempo. Pero la semilla de la colaboración inmersiva ha sido plantada. La pregunta ahora es cómo Meta, y el resto de la industria, cultivarán esa semilla de una manera que realmente resuene con las necesidades y deseos de los trabajadores del futuro, sin obligarlos a vivir dentro de un mundo digital que aún no está listo para ser su única realidad.
Te podría interesar:
- Skild AI alcanza $14B: El nuevo titán del software robótico
- YouTube: Monetización de contenido polémico ahora es posible
Fuentes
Esta noticia se basa en información de fuentes confiables:
- Fuente original: The Verge
- Verificación: Contenido verificado y ampliado.
