Xiaomi presenta un sistema para evitar incendios y explosiones de baterías

Ver la batería de un smartphone un poco hinchada y ocupando más espacio del que tiene asignado dentro del terminal es un muy mal indicador, porque significa que es mejor no utilizarla y buscar un recambio para evitar problemas mayores. 

Entre ellos, potenciales incendios y, en los casos más extremos, explosiones que pueden dañar los componentes del teléfono móvil.

Pero claro, esa hinchazón era algo que podíamos ver solo en los smartphones más antiguos, aquellos que venían con tapa en la parte posterior y que nos dejaban ver y cambiar fácilmente la batería cuando se producían estos problemas.

Pero en el caso de los modelos actuales, no parece muy evidente cómo podemos protegernos de esta amenaza con antelación.

Xiaomi tiene una pantente en marcha

Así las cosas, Xiaomi ha decidido dar un paso adelante en el terreno de la detección de estos agrandamientos en la batería y que son el preludio de una avería, en el mejor de los casos.

Y es a través de una patente que instala un pequeño sensor en el compartimento de la pila para que, cuando esta se hinche y supere el espacio asignado, lo active y dé la voz de alarma.

Y es que en estos casos, no es necesario esperar a que una batería se hinche al máximo posible antes de provocar daños, con un simple himchamiento que el teléfono sea capaz de medir, ya tenemos suficiente razón para sustituirla por otra de reemplazo. 

Concretamente, en esa patente, los chinos se quieren servir de «un circuito de detección de corriente; en el que la cerámica piezoeléctrica está dispuesta en el lado interior de la tapa trasera en una posición frente a la batería; o la parte inferior del compartimento de la batería».

Ese circuito está conectado y será el encargado de «detectar cualquier señal de corriente generada por la cerámica piezoeléctrica que indica que el grado de expansión de la batería excede el umbral de expansión permitido».

Esta nueva tecnología de Xiaomi es especialmente interesante porque podría provocar un efecto dominó que inspire a los demás a seguir ese mismo camino.

De esa manera, tendríamos un ecosistema de terminales mucho más seguros y que, en caso de que sigan activos pasados los años, sean capaces de diagnosticarse y notificar potenciales amenazas que arreglar antes de que sea demasiado tarde.

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